

El Centro como Partitura: Análisis y Detalle del Festival Centro 2026
Por: Redacción Frecuencia Q
La Curaduría de la Diferencia: 49 Artistas, 10 Escenarios
El Festival Centro 2026 no se pensó como una sucesión de tarimas, sino como un circuito transitable. Con 49 artistas en escena, la curaduría de este año (liderada por la FUGA) logró algo complejo: paridad, diversidad generacional y una apuesta por lo "no convencional". El lema "Los Sonidos de la Diferencia" se materializó en una red que conectó desde el emblemático Teatro Jorge Eliécer Gaitán hasta espacios de resistencia académica como el Auditorio Mario Laserna y el Teatro Crisanto Luque.
Lo que hace vital a este festival iniciando el año es su función como "curaduría de curadurías". Aquí no se viene a escuchar lo que ya suena en la radio comercial; se viene a descubrir quiénes serán los protagonistas de los festivales al parque y las giras internacionales en los próximos meses.
Los Hitos Sonoros: Del Bullerengue al Neo-Bolero
Si entramos al detalle de la programación, hay nombres que definieron la temperatura de esta edición:
El Homenaje a Nicoyembe: Reconocer a Nicoyembe es reconocer la columna vertebral de la percusión y el folclor del Pacífico y el Caribe en la capital. Su presencia en el Muelle de la FUGA no fue solo un concierto; fue una cátedra de cómo la música de raíz puede dialogar con la modernidad sin perder su espíritu sagrado.
Las Voces del Bullerengue (Anónimas & Resilientes): Ver a cantadoras de 80 y 90 años en un escenario principal es un acto de justicia histórica. Su presentación recordó que la música es, ante todo, un ejercicio de memoria comunitaria.
La Vanguardia Alternativa: Proyectos como Combo Chimbita, Ëda Díaz y Selva Volcán (colombo-venezolana que fusiona R&B con neojoropo) mostraron la cara más cosmopolita del festival. Son artistas "transfronterizos" que habitan entre Bogotá, París y Nueva York, trayendo de vuelta sonidos que ya no pertenecen a un solo lugar.
El Hip Hop como Editorial Social: Con Ruzto y Afaz Natural, el festival reafirmó que el rap es el género que mejor lee la ciudad. Ruzto, con su impecable manejo de fingerdrumming y jazz-rap, cerró en la Media Torta demostrando que el hip hop bogotano tiene una sofisticación técnica de nivel mundial.

El Centro Histórico: Un Escenario de Resignificación
La importancia de la feria radica también en su capacidad de turismo cultural. Al llevar la música a las universidades (ECCI, Andes) y a espacios independientes como La K-Zona o Casa Magola, el festival obliga a la ciudadanía a habitar Santa Fe y La Candelaria de una forma distinta.
No se trata solo de la música; se trata del impacto en el ecosistema creativo. La Franja Académica en el Centro Cultural Gabriel García Márquez abordó temas fundamentales: el liderazgo femenino en la industria y el acceso inclusivo a la cultura (con interpretación en Lengua de Señas Colombiana en varios shows). Esto eleva al Festival Centro de ser una "fiesta" a ser un espacio de pensamiento.
Franja Familiar: Sembrando la Audiencia del Futuro
Uno de los grandes aciertos de esta edición fue la programación en el Jorge Eliécer Gaitán con proyectos como Tatiana Duplat Ayala (Ucumarí) y el dúo de Nicolás y Laia Ospina. Al integrar espectáculos lúdicos y de alta calidad musical para las infancias, el festival asegura que la "curiosidad" sea un valor heredado. No son "shows para niños" en el sentido simplista; son experiencias estéticas completas que respetan la inteligencia de los nuevos oyentes.

Reflexión Final: Por qué el Festival Centro es el Termómetro del Año
Mientras otros eventos masivos se preocupan por el sold out, el Festival Centro se preocupa por el sentido. Iniciar febrero con esta descarga de honestidad artística permite que el ecosistema musical colombiano se oxigene. Es el lugar donde los "raros" e inquietos nos damos cuenta de que no estamos solos; somos una comunidad que valora la técnica, la letra con contenido y el riesgo sonoro.
La edición 2026 deja la vara alta en cuanto a logística (10 escenarios coordinados) y curaduría. Nos recordó que el centro de Bogotá sigue siendo el lugar donde se cocina el futuro de la música colombiana.



